El papel, una copia de seguridad cuando falta la pantalla
Una herramienta digital de comunicación tiene sus propios límites: una batería que llega a cero, un lugar donde el aparato no tiene cabida, un momento en que el tiempo aprieta. Un tablero impreso no conoce ninguna de esas averías.
Una herramienta digital de comunicación presta grandes servicios: un vocabulario amplio, una voz que dice en voz alta lo que la persona compone, un tablero que se modifica en unos pocos gestos. Pero comparte la fragilidad de todo aparato electrónico. Una batería que llega a cero, una pantalla que se queda congelada, un lugar donde el propio aparato no está permitido: otros tantos momentos en los que la pantalla ya no responde. Un tablero impreso no conoce ninguna de esas averías. Es lo que lo convierte, más que en un simple sustituto, en una copia de seguridad por derecho propio.
Cuando la batería se agota
Un aparato de comunicación sigue siendo un aparato: su batería se descarga, su sistema puede bloquearse, una actualización puede fallar en el peor momento. Un estudio ya antiguo pero todavía citado en el campo de las ayudas técnicas, publicado en 1993, cifraba en el 29,3 % la proporción de ayudas técnicas completamente abandonadas por sus usuarios, y el mal rendimiento del aparato figuraba entre las causas identificadas, junto a la falta de formación o a la ausencia de consulta a la persona en el momento de elegir la herramienta.
Una avería no avisa nunca con antelación. Ocurre en el momento en que más falta hace hablar, nunca en un momento elegido de antemano. Una herramienta de respaldo que no depende de ninguna electrónica evita que ese momento se convierta en un silencio completo, por falta de alternativa disponible al instante.
Cuando el aparato no está permitido
Algunos lugares de atención sanitaria excluyen de entrada los aparatos electrónicos. Antes de una resonancia magnética, el seguro público de salud francés pide dejar fuera de la sala de examen todo objeto que contenga metal, incluido el teléfono móvil, porque la potencia del campo magnético puede dañar o desplazar esos objetos. Ese campo magnético permanece activo de forma permanente, recuerda la OHSU, un centro hospitalario universitario estadounidense, lo que explica que el acceso a ciertas zonas de imagen esté estrictamente regulado y reservado a material compatible.
Una tableta o un teléfono, en una zona así, simplemente no tienen cabida, por importante que sea lo que la persona necesita decir en ese momento preciso. Un tablero de papel, en cambio, entra en todas partes: ningún campo magnético lo daña, ningún reglamento lo excluye de una sala de espera, de una sala de urgencias o de una habitación.
En la urgencia, el tiempo aprieta
Una situación de urgencia no deja tiempo para buscar un cargador, esperar a que se abra una aplicación o recordar un código de acceso olvidado. Un tablero impreso se lee de un vistazo, por la persona misma o por quien esté a su lado, sin haber tocado nunca antes la herramienta. Esa sencillez no es un detalle secundario: condiciona que la herramienta sirva realmente en el momento preciso en que debería servir, y no unos minutos más tarde.
Una redundancia que los profesionales recomiendan
Los recursos profesionales de CAA no presentan una herramienta digital como suficiente por sí sola. La ASHA, la asociación estadounidense de logopedia y audiología, recuerda que las personas que utilizan la CAA combinan la mayoría de las veces varias herramientas según la situación, en lugar de limitarse a una sola. Un recurso especializado en CAA recomienda explícitamente preparar una copia en papel del vocabulario habitual, en forma de tableros impresos y plastificados, para los momentos en que el aparato no funciona bien, ya sea por una avería, por una luminosidad demasiado fuerte o por un entorno particular como una piscina.
- Ninguna batería que recargar, ningún tiempo de arranque.
- Sobrevive a una caída y al polvo, allí donde una pantalla se raja: metido en una funda plastificada, un tablero de papel aguanta también las salpicaduras.
- Se entiende sin ninguna formación, incluso por una persona que descubre la herramienta en plena urgencia.
- Sigue estando permitido allí donde un aparato electrónico no lo está, como en algunos servicios hospitalarios.
- No depende de ninguna actualización, de ninguna cuenta, de ninguna conexión.
Esta redundancia cuenta también a escala de un centro. Una escuela, un centro sociosanitario o un servicio hospitalario acoge a personas distintas, cada una con su propio aparato, sus propios ajustes, a veces su propio idioma de interfaz. Un tablero impreso colgado en un lugar común lo entiende, en cambio, cualquiera que lo mire, conozca o no la herramienta digital habitual de la persona a la que se ayuda. Esa legibilidad compartida cuenta tanto como una copia de seguridad individual.
Una copia de seguridad que depende ella misma de una batería no es del todo una copia de seguridad.
Un gesto sencillo prolonga la vida de esta copia de seguridad: guardar el tablero impreso en una funda plastificada o en una simple funda transparente, en un lugar fijo y conocido por el entorno, en lugar de en un cajón entre otros papeles.
Un tablero impreso no es, por tanto, una versión degradada de la herramienta digital, ni una etapa superada en cuanto existe una pantalla: es la parte de la herramienta que sigue funcionando cuando todo lo demás se detiene. Pensar en la copia de seguridad en papel desde el primer día, en lugar del día en que la pantalla falta de verdad, evita descubrir esa fragilidad en el peor momento. Words Within Reach propone precisamente ese tablero imprimible junto a la pantalla, gratuito como el resto del servicio, pensado para el día en que no hay ninguna pantalla disponible.
Fuentes
- Comment se déroule une IRM ?, Assurance Maladie.
- MRI Safety, Oregon Health & Science University.
- Augmentative and Alternative Communication (AAC), American Speech-Language-Hearing Association (ASHA).
- Planning for communication when AAC is not available, AssistiveWare.
- Predictors of assistive technology abandonment, Phillips, Zhao, Assistive Technology, 1993.
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